RELOADED 04

Tarde pero seguro, por fin sale a la luz RELOADED 04, la cual tardó un poquito más de la cuenta en salir, pero espero que la disfruten. Si quieren ver la revista desde aquí puede hacerlo aquí abajo.

Powncast 101: Lupita Nyong'o

Después de varias semanas sin Powncast llega una nueva edición, que si bien no es la que les habíamos prometido al menos no los dejamos sin escucharnos una semana más y este episodio les traemos las noticias más importantes de la semana, como el hecho de que TitanFall se verá como un juego de 360 en Xbox One...

The Watchers 08: The Hulk

En resumen: -Los muchos colores del Hulk. - Maximus, de Gladiador, era un Hulk romano. - Sean Penn, golpeador de mujeres, como Ant-Man. - We have a Hulk! Los Watchers tenemos nuestro Hulk honorario...

The Watchers 007

En este nuevo episodio de los Watchers te traemos: -El Watcher conocido como Divosteitor se aguanta el sueño como los fans de Shyamalan. -Historias pendejas que no merecen estar en continuidad. -Ciudad Gótica es mejor protegida por los villanos que por Batman. Hallamos la fórmula para lograr la paz en Palestina.Le funcionó a Bane...

Powncast: Titanfall Preview

Tuvimos la oportunidad de echarle la mano al alpha de Titanfall y te traemos todas nuestras impresiones en esta capsula especial.


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domingo, 10 de marzo de 2013

Comics - Reseña de Colder


 
Hay en una sala un hombre de cabello blanco, sentado e inmóvil, sin indicios de estar consciente de su  entorno, ni otro signo de vida que una respiración lenta y apenas perceptible, pues su mirada vacía se pierde en la nada y su temperatura corporal es tan fría como la de un cadáver. Ha estado así por más de 70 años, desde que se incendió la institución para dementes peligrosos en la que abusaron de los internos con sustancias psicotrópicas. Extraviado en sí mismo y congelado en el tiempo, siempre frío pero sin aparentar más de veintitantos años, aunque bien podría tener más de 100. Su nombre es Declan Thomas, dicen los pocos registros que hay de él. En esa sala de un departamento de Boston ha estado vegetando los últimos 5 años, desde que la última en una larga serie de clínicas de bajo presupuesto cerró, y la joven enfermera Reece Talbot se volvió su tutora legal, mientras intenta resolver el misterio del pasado de Declan, y la condición imposible de que lentamente ha ido bajando de temperatura a través del tiempo, hasta los 8º C y menos.

Reece lo cuida, lo atiende, vive para él prácticamente. Si hay química entre ellos, parece ser unilateral, pues para ella ya no es solamente un enigma por resolver, sino que se ha vuelto su compañía, aunque no su mascota: uno suele interactuar con su mascota, por lo menos. Es más un placebo. Le lleva comida, le platica su día, le lee novelas, rechaza a otros por pasar tiempo con él, y a veces abre una buena botella de vino tinto, cocina un platillo francés y se pone un vestido lindo para leerle ficción erótica. Calma en esa relación sustituta cualquier otra necesidad social que pudiera tener aparte del trabajo.


La presencia que pone de cabeza la extraña estabilidad entre Declan y Reece es un personaje sádico, cínico y malévolo conocido solamente como Jack. Es un tipo delgado, flexible, ojeroso, que trepa descalzo por toda la ciudad con la agilidad de un insecto, sin ser visto por nadie que él no quiera que lo perciba. Vive de arrancarle la locura a las almas de los dementes que encuentra, desde un asesino psicótico en una prisión hasta una persona con alguna fobia potente paseando por la calle. Sobra decir que arrancarle trozos del alma a estos desafortunados  los deja incompletos y quebrados, a menudo muertos por suicidio. Pero a Jack eso no le importa, el mundo es un bufete de todo lo que pueda comer, y él siempre tiene hambre.


Jack no es un simple vampiro psíquico. No es una sanguijuela cualquiera ni un apetito descontrolado. Jack es un conocedor. Un gourmet. Desde que la locura concentrada en el asilo donde Declan estaba internado en 1941 lo atrajo a nuestro mundo, ha mostrado una adicción insaciable, pero también la paciencia de un sibarita que sabe que los mejores licores deben dejarse añejar. Para Jack, quien es todo lo peor y lo mejor de mezclar el poder sobrenatural del infernal Freddy Krueger con el humor macabro y farsa exagerada del  Joker, el gélido Declan es un manjar supremo de peculiar exquisitez por el que vale la pena esperar décadas. Tal es el nivel de locura que ha concentrado Declan en su mente hermética.
 
Reece no lo sabe, pero ha estado alojando a un hombre callado de capacidades enloquecidas,  literalmente. Es una anomalía médica, psicológica y paranormal, raro entre los más raros. No sabe su propio origen, pero es capaz de absorber como una esponja la locura de otros que estén en su proximidad,  dejándolos cuerdos. Es un sanador, pero cada vez que cura a alguien su temperatura disminuye, y si alcanza los 0º morirá. Reece tampoco sabe eso. Ni sabe que junto al nuestro, en una capa sutil separada sólo por la membrana de la cordura, existe un plano donde se ocultan y dominan los demonios internos de los trastornados, siempre hambrientos, siempre al acecho, siempre mordiendo hacia nuestra realidad. Pero pronto se enterará, y su razón será asediada por el contacto con seres, experiencias y percepciones para las que nadie está preparado. Y entonces tendrá que aprender rápidamente o perder contra Jack la batalla que librará junto a Declan por su propia mente.

 
Esta semana Colder, historia de 5 partes publicada por Dark Horse Comics, ha llegado a su fin. En verdad les recomiendo que hagan lo imposible por conseguir la historia completa,  pues es un placer leer personajes de buen grado de complejidad y voz única, un misterio que se vuelve un relato de suspenso paranormal, gracias al guión de Paul Tobin, a quien hemos visto en Marvel con historias de Spider-Man y los Fantastic Four. Como si eso fuera poco, he de aclamar el arte preciso y detallado de Juan Ferreyra, con el diseño de personajes perfecto, casi atemporal, el adecuado para esta historia que abarca varias décadas. Sus tomas son dinámicas cuando tienen que serlo, pero sabe crear un ambiente complejo e íntimo cuando debe. Perspectivas especialmente forzadas, como las de proyección curva, las utiliza en momentos clave que no se sentirían igual de otro modo, incomodando un poco nuestra percepción del entorno para que a pesar de una calma aparente no se sienta tan seguro y familiar, sino tan ajeno e irritante como una jaula . Si ven las portadas y creen que son de un portadista contratado para hacer ver bien al comic aunque el interior es de un artista menos bueno, no es así. Cada página del interior está trazada expertamente de la misma manera, con un trabajo de color en verdad artístico y dedicado. 


Vayan por esta historia,  y corran porque se enfría. No querrán que eso pase.