"Mil libras no es mucho para gente como Bill Gates, pero para una madre soltera es una cantidad de dinero que no tengo"
Los papás de la vieja generación o simplemente los que nunca se interesaron en los videojuegos siempre son los primeros en culpar de todo a estos mismos. El chisme de lavadero que les cuento este día es acerca de un niño británico de once años que ha gastado 1082.52 libras esterlinas (unos 21,000 pesitos) en Xbox Live.
Dawn Matthews, la madre de este desconsiderado y aprovechado niño considera que la culpa es de Microsoft (sí, ahora resulta). La madre afirma en declaración concedida al periódico Daily Mail, "Es ridículo permitirle a alguien de su edad hacer pagos sin que se lleve a cabo ninguna comprobación". "Está jugando, no puede pensar en el dinero. No puedes culpar únicamente a un niño pequeño". (no, se culpa a su tutor por no poner atención)
El verdadero problema está es estas declaraciones que hace Dawn, "No es posible controlar todo lo que los niños hacen. Estas compañías deberían tener algo de responsabilidad. Se aprovechan de la gente vulnerable. (al hacer el pago de la gold) Pensé que sólo era para su cuota para poder jugar con sus amigos".
Aquí es de donde parte todo el meollo del asunto, La gente cree que las empresas deben de responsabilizarse por la estupidez de uno mismo. La señora creyó que al meter los datos de su tarjeta y realizar el pago de Xbox Live Gold, después de realizarse este, la información se iba a borrar como por arte de magia, pero no, no fue así. Los datos de la tarjeta (como todo gamer sabe) se quedan grabados hasta que uno mismo decide darla de baja.
El abusivo microsoft obligó al inocente niño a consumir 126,364 Microsoft Point y por lo cual Microsoft, ya ha recordado que la consola tiene funciones de control parental y que, por defecto, la actividad en línea en cuentas de menores está desactivada.
Aquí la culpable es la señora que no fue siquiera para investigar a lo que se iba a meter al introducir en Xbox Live los datos de su tarjeta de crédito. Los padres deben de saber utilizar lo que le compran a sus hijos y no ir con los ojos cerrados por un caminito rodeado de precipicios. la solución es que vendan la consola del niño y que el resto lo pague vendiendo chicles en los semáforos, para que anda abusando de la buena fe de su madre.









