Este martes, como toda la vida y para no variar, el notorio e infame pseudo-monero Óscar González Loyo abrió la cloaca que tiene por hocico en su emisión de los martes y de la nada se puso a aventarle indirectas con dedicatoria inequívoca pero cobardemente velada al reconocido artista internacional, caballero de medio y hasta ese momento generoso en su leniencia, el señor Humberto Ramos.
Y como es costumbre, sin ninguna prueba, ninguna lógica y obedeciendo solamente a las voces maníacas y paranoicas que habitan su cabezota olmeca, Oscarín procedió a acusar al buen Ramos de haber escrito como anónimo (porque resulta que con sus mentados "págüers" paranormales él descubre nombre, apellido, tipo sanguíneo y código postal de quien comenta sin dejar rastro en internet). Y no cualquier cosa, no señor, sino de haber escrito deseos de muerte hacia la madre del niño malcriado de Oscarito, quien se encuentra internada por causas de emergencia de salud (aunque si se tratara de cualquier otra mujer, el misógino de Oscarindo Lindo hubiera dicho que por sus acciones malignas en otra vida o que es parte del plan de la Tierra para ir "podando" a las inútiles que seguramente merecían maltrato doméstico).
Obviamente, esto no podía quedar así. He aquí la respuesta de Ramos al estúpido sin límite e hijo de puta inconcebible que es el Chicarcas, en el programa de Los Forasteros, cortesía de la excelente Maritza Campos. Pura clase, señores y señoritas. Contrastante totalmente a la burda imbecilidad y torpe cobardía del Trololoyo, quien hará todo lo absurdo y ridículo en su repertorio de antivalores para no aceptar la bofetada con guante blanco y mano de hierro que le acaban de aplicar, con toda justicia.
El karma te sigue alcanzando, Chicarcas. Y te seguirá cobrando, no dudes.











