¿Nos echamos un purito comandante?Hoy estimados amigos doy inicio a una crónica por demás solicitada por varios de ustedes (de antemano gracias Rich Oropeza por impulsarme al tema, la neta me dio frío que pasaran la guillotina el día de hoy, jajajajaja), y es que por fin tuve los aprestos suficientes para comprarme la versión coleccionista del título “Call of Duty, Black ops”, la cual me di a la labor de disfrutar este fin de semana gracias a nuestro muy “querido” Congreso de La Unión –sería una muy buena recomendación para nuestros amigos de Treyarch para la siguiente entrega- y su puente por motivo de la Revolución Mexicana y sus 100 años.
De hecho la crónica iniciará con el tema de la Revolución de Cuba y los planes secretos de parte de nuestros adorados y odiosos -a la vez- gabachos para derrocar al régimen del Comandante –omitiré nombres para no herir susceptibilidades- mediante un grupo selecto de militares denominados SOG, conforme se desarrolle el trama iré dando comentarios acerca de este genial y por mucho esperado título de Xbox 360, pues el ambiente también tendrá operaciones especiales dentro del contexto de la guerra de Vietnam y otros contemporáneos, por cierto, el personaje no es ni cabo, ni soldado, ni capitán y nada por el estilo, su clave “Papa” y nombre de pila John (Juanito para los compas) y será Sargento, pues las películas de guerra de esa época mencionan que los sargentos son como las “madres” de todos, o sea, muy chipocludos.…¿Dónde estoy?, ¿Qué me sucedió?, estoy atado a una silla y tengo a la vista varios monitores, ¿Será la versión antigua del “gran carnal” y dame la micha?, siento nauseas y el cerebro me da vueltas, en las pantallas se escucha un voz que me interroga y no atino a contestar, me llevo una descarga eléctrica, espérense zopencos el que la regó con las cuentas fue el “Jordi” no yo, ups, esa es otra historia, vuelven a preguntarme mis datos: di tu nombre perro, ¿para quién trabajas?, ¿Cuántos son?, danos el nombre de tu operación, ¡aagggghhh!, otra descarga, mi cabeza quiere explotar, sólo atino a balbucear por el dolor infligido, caigo en estado catatónico y mi mente trae un recuerdo…
Estoy en el rincón de una cantina -y no es la de José Alfredo- repasando los detalles de la operación a realizar, mi compañero vigila la puerta disimuladamente, pasa por un lado una hermosa mulata, ¿bailas mamacita o te sientas en ésta?, perdón me distrajo la hermosa hembra, regreso a mis ocupaciones, el cantinero esta confabulando también, nos situamos en la fecha de 1961, la naciente Revolución es un problema para los Americanos, se acercan tiempos difíciles, los “Rojos”, otros movimientos similares en el mundo toman fuerza, de ahí que nos hayan seleccionado, para mi mal fortuna desayune papaya y unos huevos con nopales y machaca, siento las tripas muy activas y con este asunto pues espero no fallar en el momento clave, de pronto, la puerta de la cantina se rompe, las fuerzas secretas del comandante entran a revisar, se ha soltado un pitazo –chingao no fui yo me cae que le apreté bien-, se arma la de Dios Padre y salimos hechos la cagad… -mta, creo que ahora si fui yo-, vienen patrullas por todos lados, mis compañeros de flanco gritan: ¡dales papayon!, ¡neta, si me hizo efecto a mí seguramente también a ellos!, ¡no seas zopenco!, dales: “Papa” John, ¡ah, no entendía!, con este desmadre de balas y con los cambios en acentos y letras por parte de la Real Academia estoy hecho un fiasco y de paso asco.
Seguimos de frente y madres: les suelto tremendo bombazo –ahora fue turno del lanzagranadas, jejeje-, llueven cuerpos, metales, cruzamos un callejón y nos alejamos dejando tras de nosotros una estela de muertos –al rato regreso mi mulata no te apures-, continua la batalla pero ahora en forma sigilosa, puesto que nos acercamos a nuestro objetivo, la casa donde descansa el comandante, rápido y efectivo utilizo la mira telescópica de mi fusil automático, subo las escaleras y mi compañero el sargento mojes tarma, toma mi hombro, no chingues, le contesto: ¿ya vas a empezar con tus cosas?, por eso no debiste tomar mojitos, no seas pend…, la técnica de distracción para despachar que nos enseñaron en la academia militar, ¡uf, yo había pensado otra cosa!, órale, va, se pone delante de la puerta y con mi mano en su hombro abre la puerta intempestivamente y chúpale, me hecho a tres guardias con 5 tiros, ahí si la cajeteo gacho porque no me gané ningún logro tipo COD MWF II, pero no ha pex, seguimos en la refriega y llegamos nuevamente a otra puerta, ya entrados en confianza el mojes y yo, pues le pongo la mano en el hombro y me dice: ¡ora, invítame una copa de perdida!, tremendo sopapo le planto en la tatema y le digo a la de tres: una, dos…, espera me dice: ¿Es una, dos, tres y entramos?, ó ¿una, dos y entramos en el tres?, le respondo: Tu sólo abre la puerta, entramos como Juan por su casa y el cuadro es sorprendente: ¡ah pillines!, ¿conque chaca, chaca?, el comandante con dotes de caballero se escuda en la dama que lo acompaña, cámara lenta, preparen, apunten y fuego, sale una bala de mi colt 45 y se incrusta en la frente del susodicho, hemos completado la misión mojes –le digo-, si, “papa” John, arrímate unas copas, ese ron y habanos y que la mulata nos baile…Próxima crónica, al tenor del danzón tóquenme la retirada…
Saludos gamers entusiastas.
p.s. No se para que canijos quiero el carrito pero un día de éstos a ver a quien espío.
Juan Gabriel Muñoz López
gabrielml
Gamertag “pepipol”
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