(Continúa desde este post que, obviamente, debes leer primero)
Si bien Scott es un holgazán que vive para los videojuegos y la música, es
porque no trabaja y ya no estudia. Naota parece ser más responsable y preocuparse
más por la escuela y dentro de ese encuadre su vida tiene lógica y funciona. En
sus momentos dramáticos, ambos tienen intranquilidad por asuntos con los que
uno siente empatía (aunque no a los niveles angustiantes de Shinji Ikari en
Evangelion, obra del estudio GAINAX al igual que FLCL), cometen errores, pelean
contra rivales de maneras absurdamente divertidas y a menudo sus estilos
visuales imitan a los de otras obras que parodian (videojuegos, series de TV,
otros animes, otros comics) y las referencias y menciones son constantes. En
momentos, las dos historias invitan al lector participar de la broma rompiendo
la cuarta pared, y hay similitudes en situaciones que, por la forma en que cada
uno lidia con ellas, me reafirman la idea de que temáticamente son series no
conectadas pero dignas de acompañarse y complementar las resonancias que
tienen.
¿Ya les mencioné la música? SI bien todos identificamos bien el soundtrack
de Scott Pilgrim Vs. The World por temas como Black Sheep y Garbage Truck y las
demás que completan un álbum perfecto para ese film, no puedo menos que
aplaudir las canciones interpretadas por The Pillows para musicalizar todo
FLCL. Es rock de estilo puro y clásico pero no retro ni estancado. J-Rock, si
quieren, pero la música es impecable.
Debido a la línea temporal de cada relato, podría argumentarse que Scott
Pilgrim es casi un futuro probable para continuar la historia que acaba en
Fooly Cooly, cuando el protagonista ya dejó atrás (aunque sin superar todas)
las pruebas de fuego hacia la madurez y las ansias por ser mayor. De hecho,
Scott se porta como un Naota que falló en su primer intento por crecer, a causa
de que ambos quedaron marcados por el fuego de su primer amor. Es ahí cuando
pensé incluso en un título para tal ficción: Scott Pilgrim’s Foolish Coolness.
De hecho, bien podría hallar una manera de ligar ambas continuidades,
aunque sea para sacarlas de sus vías, hacerlas que se descarrilen invadiéndose
mutuamente procurando que el resultado sea lo bastante espectacular como para
darnos algo que nos gustaría ver como fans de cualquiera de las series.
“Cuando dices la frase
‘Sólo estoy especulando’ puedes decir cualquier estupidez.”, según el buen Ruy Xoconostle. Así que por favor síganme la corriente en
esto. Imaginen que esta hipótesis se lleva al punto de un crossover fabuloso,
desde una pelea de mazo contra guitarra de Ramona contra Haruko respectivamente
por el dominio del portal subespacial en la cabeza de Scott. Una pelea de los 7
Ex Malignos y sus poderes contra los robots de la corporación igualmente
maligna que es Medical Mechanica por obtener una de las guitarras
superpoderosas de Naota para conquistar a Ramona. Una discusión desesperante
entre Kim y Mamimi porque ninguna entiende a los protagonistas ni logran definir
qué sienten por ellos. El siniestro Nega-Scott absorbiendo parte del poder
cósmico de Atomsk. Naota superando su fijación por Haruko al sustituirla por
Ramona, y su inevitable pelea contra Scott Pilgrim, ahora como el casi
invencible Ex Maligno Número 8, por obtener el corazón de Ramona. Imaginen,
además a Bryan Lee O’Malley y Yoyi Enokido (autores de estas dos buenas
historias) en la pelea legal por demandarme si hago algo con sus preciados
personajes que los acabe echando a perder a través de la blogósfera con alguna
infamia que también enfurecerá a los fans de tan excelentes obras.
Mejor dejémoslo a la imaginación, al fin que solamente estoy especulando.








