DISCLAIMER.- ¡Hola! Antes de comenzar a leer, hagamos un pacto. No
solamente el tratado estándar que hace tácitamente el lector al sumergirse por
ocio en un texto de ficción. Doy por hecho que si estás leyendo esto eres, como
yo y los amigos que colaboramos en Restart, un adepto a los videojuegos, los
comics, las películas, el anime y demás placeres afines. Por lo tanto, a la
Suspensión de la Incredulidad™ agregaremos los siguientes postulados que
aceptaremos de común acuerdo:
- El J-Rock es rock japonés.
- La mayoría del anime conocido trata del proceso de madurar.
- El manga es comic también.
- El rock y el video han crecido juntos.
- La mayoría del comic conocido trata del Camino del Héroe ©.
- Scott Pilgrim rockea.
- Se vale soñar.
- MTV ya no es lo que era.
- El conflicto es la esencia del drama.
- Robotech era asombroso. Accidentalmente.
¿Listo? Excelente. El último punto es importante, debido a que hasta hace
poco supe que la épica sideral en tres partes que conocimos como Robotech de
este lado del mundo en realidad se trataba de tres animes completamente
independientes que una distribuidora estadounidense tuvo que comprar juntos
para reunir un número de capítulos mínimo para su sindicalización en las
cadenas americanas. Querían la serie de Super Dimensional Fortress Macross,
pero las otras dos fueron presentadas como secuelas separadas por varias
generaciones, y funcionó perfectamente. No sólo nadie se quejó ni lo notó, sino
que Robotech es recordada como una de las mejores sagas gracias a un poco de
edición creativa, diálogos del doblaje alterados para ligar las nuevas
historias, y una línea de juguetes y demás mercancía bajo la misma marca.
Pues bien, sucede que en un momento cualquiera tuve la claridad de comprender
un mensaje que ya me venía haciendo eco desde que conocí Scott Pilgrim,
alrededor de la idea de que me recordaba a otra historia en varios conceptos. Y
esa historia, al fin capté, era FLCL (conocida como Furi Kuri y Fooly Cooly por
igual). Los puntos en común eran bastantes. Y a pesar de todo, ambas narrativas
pueden verse como dos enfoques de una misma temática, o como partes de una
moderna fábula fantasiosa separada por un poco de tiempo y distancia que le dan
sentido a la secuencia. Sip, igual que el montaje de Robotech.
Ambos relatos tienen como protagonista a un joven en proceso de
reinventarse, por un lado Naota Nandaba y por el otro Scott Pilgrim. Y los dos
pueden usar el bajo eléctrico como un arma, la música como canalización de
poder universal. Tienen una relación difícil con los adultos al grado de que en
la historia como la ve Scott prácticamente nadie tiene más de veintitantos
años, y para Naota la idea de tener que llegar a ser un adulto es repulsiva
aunque se esfuerza en madurar y no odiarse como a los adultos que lo rodean y que
nunca crecieron, Afortunadamente, sus vidas se ven volteadas de cabeza por la
aparición de una bella extranjera, en la piel de la americana Ramona Flowers y
de la alienígena Haruko Haruhara, mujeres de pasados misteriosos que afectarán
a nuestros protagonistas y los ayudarán a cambiar. Y todo en una pequeña ciudad
apacible en apariencia: Toronto en Canadá, y Mabase en Japón.
Tanto Scott como Naota llaman la
atención de la chica de la historia gracias a tener una cabeza hueca con una
conexión al subespacio, la cual es usada para facilitar el tránsito de cosas y
personas. Y mientras que sabemos que Scott es bastante simple y no muy
inteligente, él está muy a gusto así. Cosa que no sucede con Naota, quien trata
de hacer cosas de gente mayor para no estar conforme con volverse un friki sin
remedio como su padre. Lo malo para estos jóvenes es que están enamorados del
mismo tipo de chica, una que vive obsesionada con alguien más y por quien
ignoran a otras chicas, como Kim y Knives por un lado y la temperamental Mamimi
del otro.
--- CONTINUARÁ







