martes, 6 de noviembre de 2012

Bajo el Martillo: Reseñas de la Semana 31-Octubre-2012



Nuevamente estoy aquí para sacarlos de la paz y armonía que significa no estar leyendo cómo lidio con esta relación de amor/odio con el medio de los cómics. Los personajes que han sido como hermanos, como amigos, como burlas, como completos extraños o como objetos del más puro rencor según en manos de quién estén, pues un equipo creativo bien puede volverse tu cómplice ovacionado, o de plano un abusivo sádico que te hace retorcer de desesperación con el manejo increíblemente malo que le den a una historia. Tal es la fuerza de los relatos, caprichosa como el Joker y poderosa como la voluntad de Galactus. Al menos así es mientras tenemos los ojos ocupados en sus tramas. Como quiera que sea, va mi recuento de lo que me llamó la atención en esta última entrega semanal.



Aquaman #13.- La conclusión al fin de lo que fueron los primeros 14 números de Aquaman (contando el número cero, claro) nos deja con un personaje firmemente establecido como un héroe en busca de redención y venganza a la vez, pero con el giro de que él mismo es el culpable de sus peores desgracias, y sus errores de juventud y arrogancia le acaban costando demasiado incluso varios años después de cometidos en el sacrificio de quienes fueran sus mejores amigos y aliados secretos antes de su reclutamiento voluntario en la Liga de la Justicia. En verdad se lee como un gran personaje, digno de estar en el Top Ten de DC, y si me lo hubieran dicho hace 5 años, no lo hubiera creído. Hace 10, tal vez. Hace 15, seguro que sí. Y antes de eso, ni de broma, pues mis recuerdos de él eran de un tipo montado en un caballo de mar que hablaba con los peces. En las inmortales palabras del Dr. Rajesh Ramayan Koothrapali, "Aquaman sucks!" parece ser la opinión que más tiempo ha pesado sobre su cabeza anfibia, ya de por sí atribulada por el peso de la corona de Atlantis.

Y es que mientras que la era clásica del personaje es bastante inocente y la moderna se va por lo oscuro y decididamente trágico, no se siente muy serio su carácter hasta que, en las hábiles manos de Grant Morrison para el título JLA, se vuelve un guerrero sombrío pero leal, arrogante quizá pero no sin motivos ni poder que respalden su postura, y una parte integral y necesaria en verdad del equipo presidido por Superman. Sus poderes se ven explorados en esa serie de maneras más sutiles, inteligentes y elegantes, e incluso cuando deciden que se sacrifique en el crossover Our Worlds at War, sabemos que ha de regresar (aunque bajo otro escritor y de modos poco memorables). Al menos otras dos veces lo sacrificaron nuevamente, pero Geoff Johns se aseguró de darle uno de los papeles más protagónicos en ese escándalo bizarro llamado Flashpoint, dejándonos ver a un Aquaman hijo de puta en un mundo hijo de puta, donde era más badass que un Wolverine recién pateado en las pelotas. Tras el reboot del Universo DC, y con la probada que nos dejó Johns en ese evento, se toman todas las burlas, las bromas, los malentendidos y la fama de inútil de Arthur Curry, alias Aquaman, y se aprovechan para volteárselas al lector y los críticos que en algún momento hemos sido todos del atlante, dejando que el mismo personaje barra con cualquier duda de su efectividad como héroe y como líder, pero solamente tras hacernos ver sus puntos flacos hasta ahora ocultos. Un recuento lleno de ciencia ficción y misticismo ancestral, digno de leerse de corrido además para disfrutar del tremendo arte del versátil Ivan Reis.



X-Treme X-Men #5.- Como lo estamos mencionando estas semanas en las partes del Podcast 33 de The Watchers, los X-Men nos han acostumbrado como ningún otro grupo de comics a las aventuras y desventuras en universos paralelos, generalmente distópicos, donde encarnaciones tangenciales de los mutantes que conocemos hacen lo insospechado en ambientes desconocidos, tal como nos gusta. Ya mucho antes de esta joven serie Marvel nos ha traído a los Hombres-X de alternatividades sorprendentes, destacando desde luego Días del Futuro Pasado, historia de la cual veremos antes de lo que se imaginan adaptada a la pantalla grande como parte del universo cinematográfico de los X-Men.

En su momento existió La Era de Apocalypse, historia de mediados de los 90 que siguió teniendo consecuencias años después de terminada y que actualmente ha revivido en su propia serie mensual de ese mundo que, tras ser explorado nuevamente en las páginas de Uncanny X-Force, promete seguir teniendo historias qué contar y leyendas qué continuar explorando. En otro momento existió Mutant X, con Havok atrapado durante un lapso de muchos meses en un mundo donde Reed Richards, Nick Fury y el Profesor X son villanos, mientras Abomination, Doctor Doom y Apocalypse son héroes. Y estuvo también Exiles, donde héroes de varias realidades van de universo en universo alterando líneas temporales para evitar tragedias en sus propios universos. Esa serie comenzó bien y acabó mal, y entre sus reclutas tuvo a la Psylocke del universo principal de Marvel (el 616, para los que llevan la cuenta), y el Sabretooth de la Era de Apocalypse. Sí, yo también acabé mareado, no se preocupen.

Pues bien, eventos que involucraron a un Cyclops que todavía no caía de la gracia en el universo 616 nos llevaron a una realidad en la que un Charles Xavier maligno ha dominado su planeta y lo mantiene vivo gracias al sacrificio de innumerables versiones de X-Men raptadas del Omniverso. Al comenzar esta serie, la Dazzler del 616, un Nightcrawler adolescente de otro mundo, un gobernador canadiense con esqueleto y garras de un metal indestructible y probablemente gay, una versión de Emma Frost y una cabeza del Profesor X que vive en una pecera flotante tienen la misión de ir a través del multiverso a eliminar diez versiones extremadamente malignas y peligrosas de Xavier. Van dos arcos hasta el momento, el primero contra mutantes ascendidos a la divinidad, y el segundo contra un Xavier que domina una ciudad desértica poblada de superhumanos en el Viejo Oeste, y aunque todos los números tratan con demasiado empeño de volver a Dazzler un digno personaje protagónico, los esfuerzos se sienten forzados, la chica no cae muy bien con sus incesantes referencias al estrellato pop y actitud despreocupada, queriendo lucir cool y llevando el mensaje de Xavier a otros mundos donde simplemente no aplica y sin importar que ella realmente no ha podido ser nunca una de los mutantes más populares que hayan inventado. En este caso, recomiendo que lean el título a pesar de ella, pues los mundos que explora, y sus habitantes, valen la pena.